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Infierno en barrio Shinjunku de Tokio por restos humanos


La unidad 731, bienvenido al infierno. En el año 1989, una noticia sacudió al país del sol naciente. En plena faena de reurbanización del conocido barrio Shinjuku de Tokio, aparecen centenares de restos humanos. Cinco años antes, un estudiantes había descubierto en una librería, unos documentos de la denominada Unidad 731. Estas notas recogían en detalle macabros experimentos realizados en seres humanos por parte del programa de guerra biológica.


Con estas evidencias, el gobierno japonés no pudo seguir ocultando por más tiempo su secreto más oscuro sobre la Segunda Guerra Mundial. Fue el teniente general  Shiro Isii, el que encabezo estos experimentos. El complejo donde se experimentaba incluía edificios administrativos, laboratorios, barracones, una prisión, un edificio de autopsias y disecciones y tres hornos crematorios.


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El 95% de victimas que murieron fueron de origen chino y coreano. No se conoce con exactitud el número de muertos  que se cobró este proyecto. Las estimaciones que se han hecho hablan de 580.000. Los prisioneros de guerra fueron sometidos a vivisección (disección cuando aún se está con vida) sin anestesia, algunas de ellas fueron realizadas a prisioneros que fueron infectados con diversas enfermedades  como el ántrax, la peste bubónica, la fiebre tifoidea o la tuberculosis. Entre los presos infectados y viviseccionados se encontraban hombres, mujeres, niños y lactantes. Se usaron blancos humanos para probar bombas de gérmenes, armas químicas, granadas y lanzallamas puestas a varias distancias y en diferentes posiciones.


Otros fueron privados de alimentos, agua y sueño para precisar la duración de tiempo hasta la muerte. Sangre animal fue inyectada en algunos otros, estudiando los efectos de esta acción, entre otras atrocidades. Los laboratorios de la unidad 731 fueron destruidos al final de la guerra y se ejecutaron un gran número de prisioneros para ocultar toda evidencia de sus prácticas. El gobierno japonés al parecer, nunca ha pedido perdón por las atrocidades cometidas. Algunos edificios del Escuadrón 731 aún existen y están abiertos al público.


Chantal Goncalves


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