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La vida y obra de Winslow Homer



Winslow Homer, nació en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, el 24 de febrero de 1836.
Pintor, paisajista y grabador autodidacta, inició su carrera como ilustrador de revistas en 1857, siendo colaborador de forma asidua en la famosa Harper’s Weekly, ocupación que desempeñó durante casi 20 años.
Sus ilustraciones de la vida de Boston y la vida rural de Nueva Inglaterra para revistas como pictórica Ballou y Harper semanal alcanzaron una enorme popularidad.
Su madre era una acuarelista aficionada con gran talento y el primer maestro de Homer, que demostró su talento siendo sólo un niño.

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Junto a Thomas Eakins, está reconocido como uno de los mejores artistas del siglo XIX en Estados Unidos.
En 1859, abrió un estudio en la Décima Street Studio Building, en Nueva York.
Su madre trató de recaudar fondos de la familia para enviarlo a Europa a completar su formación, pero Harper le envió al frente de batalla de la Guerra Civil (1861-1865), como cronista de guerra, donde realizó escenas de batallas y la vida de los soldados en el campo, tanto en los momentos de tranquilidad, como en los caóticos.

Tras la guerra, volvió a retomar su temática habitual, escenas de la infancia y de mujeres jóvenes, en las que se puede ver reflejada la nostalgia de otros tiempos más sencillos, tanto de su propia vida como de su país en general.
En 1863, acudió a la Academia Nacional de Diseño, en la que estudió un breve espacio de tiempo con Frédéric Rondel, que le enseñaría los conceptos fundamentales de la pintura.
Su obra, sobre todo sus grabados, están caracterizados por sus formas sencillas de contornos nítidos, marcado contraste en la luz y en las sombras y por figuras llenas de vida, característica que conservó en toda su pintura.

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Su primer gran óleo lo pintó tras una de las varias visitas que hizo al frente durante la Guerra Civil norteamericana, concretamente al frente de Virginia: “Los prisioneros del frente” en 1866, actualmente en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, obra de gran fuerza y realismo.
Viajó por Francia en 1856, aunque no se dejó influir por el impresionismo, que en aquellos años triunfaba en Europa.
A partir de 1873, comenzó a simultanear el óleo con la acuarela, llegando a realizar obras que recibieron una enorme aceptación tanto de crítica como de publico al igual que había logrado con sus óleos.
Su temática más frecuente fueron escenas del ambiente rural, niños jugando o lugares conocidos por los que transitan elegantes mujeres, de entre estas, la más conocida es “Long Branch, Nueva Jersey” de 1869, albergado actualmente en el Museo de Bellas Artes de Boston.

De 1881 a 1882, viajó por Inglaterra, viaje que provocaría un cambio definitivo en su pintura, a partir de ese momento en su temática, a su vuelta a Estados Unidos la mayor parte de su producción fueron escenas con el mar y los pescadores como protagonistas.
Se estableció de forma solitaria en Prout’s Neck, ciudad de la costa de Maine hasta su muerte, el 29 de Septiembre de 1910.
Además de las obras ya reseñadas, pinto obras maestras del realismo, como “Eight Bells” en 1886, escena que quiere representar la lucha del hombre con las fuerzas de la naturaleza.
“La corriente del Golfo” en la que podemos ver como un solitario marinero negro navega en una pequeña y destrozada barca, rodeado de tiburones e incomunicado en medio de un mar encrespado con fuerte oleaje, se puede contemplar en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York
Su temática grandiosa y su prolífico legado, han ejercido una poderosa influencia en el realismo norteamericano de las siguientes generaciones.