En unos experimentos llevados a cabo primero por un doctora llamada Mónica Burnuhuen, llevó a cabo un experimento algo raro para demostrar la reacción de la planta mimosa a el éter, la doctora primero mostró la reacción de la planta al toque, ya sabemos que la mimosa reacciona cerrando sus hojas al sentir el tacto, quizá como un sistema defensivo contra los insectos, pero el resultado fue que estas al sentir el tacto instantáneamente cerró sus hojas.

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Luego roció con éter y la dejó atrapada dentro de una cúpula de cristal, la reacción no tiene precedentes en la investigación, pues la planta simplemente quedó sedada, pero cómo sucede esto si según las plantas no tienen impulsos nerviosos, pero parece que ha sido un error que se ha cometido durante mucho tiempo, pues la planta simplemente no reaccionó a ningún estímulo.


Luego haciendo un experimento más controlado y midiendo con computadores la electricidad que circula en las plantas, se dió a conocer que estas si tienen impulsos eléctricos y que estos funcionan como los nervios humanos transmitiendo el dolor, y otros estímulos que tenemos.

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