Un planeta de fuego a 40 años luz del sol.



¿Se imaginan un planeta con una cara caliente como la lava y otra por debajo del punto de congelación? Pues eso es lo que los astrónomos han encontrado en la constelación de Andrómeda, a “tan solo” 40 años luz del sol.

Con una cara siempre tan caliente como la lava y la otra fría posiblemente por debajo del punto de congelación, Ípsilon Andrómeda b es un planeta gaseoso gigante que orbita extremadamente próximo a Ípsilon Andrómeda, una estrella a 40 años luz de nuestro sistema solar en la constelación de Andrómeda. “Si te movieses por el planeta del lado nocturno al diurno, el salto de temperatura sería equivalente a precipitarse en un volcán”, declaró el director del estudio Brad Hansen de la Universidad de California en Los Ángeles.


Los investigadores creen que Ípsilon Andrómeda b está absorbiendo y luego emitiendo inmediatamente calor de su estrella, de tal manera que un lado siempre está más caliente que el otro. Es también posible que el planeta rote sincrónicamente con su estrella de la misma forma en que la Luna lo hace con la Tierra, de tal manera que una cara del planeta siempre esté orientada hacia, y reciba el calor de, su estrella. Ípsilon Andrómeda b fue descubierto en 1996. Es lo que se conoce como un “júpiter caliente”, un gigante gaseoso que da vueltas a su estrella en una órbita muy cercana, en este caso de 4,6 días. Otros dos planetas orbitan también a Ípsilon Andrómeda, pero más alejados.

Los investigadores calcularon que las temperaturas en el lado iluminado de Ípsilon Andrómeda b estaban entre los 2.550 y los 3.000 grados Fahrenheit (1.400 a 1650 grados Celsius) pero eran de sólo -4 a 450 grados Fahrenheit (20 a 230 grados Celsius) en el lado oscuro. Júpiter, por contraste, mantiene una temperatura uniforme en todo su perímetro.

“La mayoría de los astrónomos esperaban que estuviesen más uniformemente calentados, más parecidos a Júpiter. Pero este planeta tiene claramente un lado caliente y otro frío”. Es posible que el tamaño mayor que la media de Ípsilon Andrómeda tenga algo que ver en ello, dijo Hansen. La estrella alrededor de la que orbita este planeta es ligeramente más caliente y un poco más masiva que nuestro Sol, dijo. “Cuánto afecta esto es algo que no sabemos realmente”.


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