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Y… para que no ladre mucho su perro, mejor enseñarlo desde cachorro.



Lo primero que debemos saber es cuando un perro ladra por ningún motivo, y no debemos reforzar sus ladridos. Cuando le hace caso o le dice que no, sólo logra que siga haciéndolo. Si el perro le ladra a otro perro, no deje que se le acerque, si ladra porque es exigente y quiere que le dé algo, no se lo dé. Si ladra porque quiere jugar, no juegue con él.

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Aunque acariciar a un perro ayuda a calmarlo, no lo acaricie si está ladrando. Si lo acaricia o le da lo que quiere está recompensando sus ladridos. Lo mejor es ignorarlo cuando se porta así, darle la espalda y si la situación se vuelve insoportable, salga de la habitación.

Un perro ladra por diferentes motivos y hay que entender el porqué. Pero es cierto que a veces él puede estar en una situación incómoda y entonces hay que buscar una solución rápida.

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Los siguientes consejos lo ayudarán a lograr que deje de ladrar, pero son métodos a corto plazo. Cuando nada funciona y los ladridos de un perro son excesivos y persistentes, cuando el perro ladra por ansiedad, soledad, falta de socialización o cuando el ladrido es crónico, busque ayuda profesional con un entrenador.

1. Dele la vuelta. Si su perro le está ladrando a algo o a alguien, voltéelo. Si no está a la vista, no ladrará, es una forma fácil de conseguir que el perro no ladre en un momento dado.

2. Tiempo de descanso. Es un descanso, un tipo de castigo, que funciona si lo hace de forma inmediata. Póngase a su nivel en el piso y acérqueselo, sin acariciarlo ni jugar con él. Manténgalo agarrado, sin apretarlo ni hablarle, hasta que se calme. Cuando se calme, use palabras alentadoras y déjalo ir. Limite el descanso a uno o dos minutos. No se acostumbre a usar este tiempo siempre, es para que lo utilice muy de vez en cuando.

3. Cójalo en brazos. Siéntese en el piso al lado del perro. Tómelo en brazos sin acercar su rostro a él y colóquelo sobre sus piernas. Inclínese hacia delante y abráselo sin permitirle que se mueva pero sin hacerle daño. Cuando se calme, dígale lo bueno que es y déjelo ir. Esto también funciona cuando el perro tiene una rabieta.

4. Enséñele a “hablar”. Cuando ladre, dígale “Habla” y convertirá una acción indeseable en comando. Tenga una recompensa a mano y dele una porción o permita que la lame. Hágalo varias veces, siempre utilizando la misma palabra, “Habla”, seguido por la recompensa.

Después de varias veces, añada la señal. Use la palabra, espere unos segundos y luego apunte hacia el perro con el índice o viceversa dependiendo de qué le ha enseñado al perro antes.

Lo inconveniente de este comando es que su perro descubrirá que prácticamente le está pagando por hacer algo muy fácil y que está haciendo de todas formas, por lo que empezará a ladrar todo el tiempo. Simplemente no lo recompense.

5. Enséñele a callarse. Una vez su perro sepa “hablar” cuando se lo pida, puede aprender a callarse también. Si ladra, dígale “Calla”. Cuando lo haga, espere unos segundos, dígale que es un buen chico y dele una recompensa. Después de hacerlo de manera repetitiva, añada la señal. Verá cómo su perro ladra cada vez menos porque está a la espera de esa recompensa. Mucha suerte.