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El asombroso caso de un “vampiro real” en Turquía


Esta es una historia real. No hay capas, no hay ataúdes ni su personaje dispone de un linaje arraigado en esas tierras cercanas a los Cárpatos. Pero casi. Nuestro protagonista es un joven de 23 años con graves trastornos mentales y una patología muy especial: su adicción a la sangre.

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Estamos en Turquía, ahí donde varios doctores han analizado el caso para poder publicarlo en la prestigiosa “Journal of Psychotherapy and Psychosomatics“. La repercursión de este caso ha sido bastante destacable, pero hemos de saber que este hecho no es un fenómeno aislado, en absoluto, este tipo de comportamientos patológicos se han dado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia. Ahora bien, estamos seguros que el “caso del vampiro real de Turquía” te va a estremecer…

Sed de sangre en Turquía

No conocemos el nombre de nuestro “vampiro”. Solos sabemos que tiene 23 años, y que el inicio de su adicción u obsesión empezó en el momento en que sintió una insaciable sed de sangre. ¿Y qué hizo entonces para calmar su necesidad? Hacerse cortes en el pecho, en los brazos y el estómago para después, recoger la sangre que fluía en distintos recipientes para poder beberla más cómodamente.

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Pero aquello no podía durar mucho tiempo. Se debilitaba. Tal era su vacío, su necesidad y desesperación que llegó incluso a convencer a su propio padre para que le consiguiese suministros de un banco de sangre local. Su adicción alcanzaba ya límites insospechados y, lamentablemente, para todos estos peculiares adictos, en nuestra actualidad no existen empresas que comercialicen sangre sintética como en “True Blood”, por ejemplo. Pero ¿quedó aliviado nuestro vampiro turco con dichos suministros? En absoluto.

Como ya puedes intuir no tardó demasiado en dar el siguiente paso. Atacar a otras personas. Y aquí llegó el verdadero problema: se abalanzaba sobre la gente cuchillo en mano para cortar cuellos, rostros o brazos, el corte justo para poder beber de inmediato su necesitada sangre. Cuando no utilizaba cuchillo seguía el método clásico por excelencia: los mordiscos.

Cuando fue detenido por las autoridades, se le derivó a un equipo de psiquiatras para que realizaran la valoración del joven. El doctor Direnç Sakarya, diagnosticó en el muchacho un claro trastorno disociativo de identidad, amnesia, trastorno de estrés postraumático, depresión crónica y, además, abuso de alcohol. Cuando “el vampiro” emergía en su personalidad, perdía toda noción de humanidad, hasta tal extremo que toda la violencia practicada quedaba posteriormente borrada de su memoria.

Puede que te preguntes llegado este punto, si hubo quizá algún origen para que esta persona desarrollara dicha patología. Los médicos sospechan que quizá, tuvo mucho que ver algunos de los sucesos que marcaron su adolescencia. Fue a esa edad cuando fue testigo de varios crímenes. Primero el de su tío y el de su prima, de tan solo cuatro meses. Posteriormente, -la fatalidad, como podemos ver no tiene límites- uno de sus amigos asesinó a otro compañero cortándole la cabeza y el pene.

Sangre, violencia y fatalidad. Escenas quizá grabadas a fuego en el joven que le provocaron un grave estrés postraumático que derivó, posiblemente, en un trastorno disociativo. De todos modos son muchos los profesionales de la psiquiatría que tienen clasificado el trastorno denominado «vampirismo clínico», y que, según ellos, puede desarrollarse a lo largo de cuatro fases: ser testigo de un acto traumático y muy sangriento, desarrollar un posterior placer al ver o probar la sangre, consumir sangre de animales y, finalmente, buscar de forma compulsiva la de otros seres humanos.

Así pues, los casos de “vampirismo” pueden ser muy reales. Si te preguntas por el estado actual de nuestro vampiro turco, te diremos que sigue recibiendo tratamiento y que éste actúa de modo efectivo. A día de hoy ya no siente la necesidad de beber sangre, pero sigue padeciendo síntomas disociativos