Los Rockefeller y su vida en Venezuela



Para los Rockefeller, Venezuela no solo era un país ideal para los negocios de todo tipo, sino también representaba para la familia, un refugio de paz y seguridad. En esta imagen vemos como Nelson Rockefeller y su nueva esposa Margaretta Fitler, disfrutan de su luna de miel en Venezuela el año de 1963, en la hacienda cercana a Caracas que tenia el empresario, llamada Monte Sacro, y a la que Rockefeller llamaba “el lugar más bello del mundo” los jardines de este bellísimo refugio natural a solo 140 kilómetros de Caracas fueron creados y diseñados, por nada más y nada menos que el mejor paisajista del orbe para la época, el brasileño Roberto Burle Marx; Venezuela, entonces era uno de los destinos más privilegiados del mundo.

Lamentablemente la otrora Hacienda Monte Sacro a la que Nelson Rockefeller tambien llamaba “Mi segundo hogar” fue confiscada, con sus mas de 3.000 hectáreas, por el Instituto Nacional de Tierras. Aquí les dejo la interesante crónica, cortesía de Haiskel Ortega.


Luna de Miel Feliz, de los Rockefeller muy cerca de Caracas.

La luna de miel del empresario y político Nelson Rockerfeller, en el año 1963, a 140 kilómetros al oeste del centro de Caracas, y las implicaciones sociales y partidistas de su divorcio para casarse con Margaretta Fitler, forman parte de esta “deliciosa” crónica social de la época:

“La feliz pareja de recién casados, Nelson Rockefeller y Margaretta Fitler, a quien cariñosamente llaman “Happy”, pasan su luna de miel en la hermosa finca que el político millonario tiene en Venezuela. El asedio de los fotógrafos es un vivo testimonio de la importancia de su reciente unión. En efecto, pocas veces en tiempos actuales coincidieron tantos factores para hacer de una boda un acontecimiento tan discutido y de consecuencias tan importantes para el futuro. Los rumores empezaron hace 14 meses cuando Rockefeller se divorció de su esposa, madre de sus 5 hijos.


Se recordó entonces, en corrillos de los altos círculos políticos y sociales, la amistad de Nelson con Margaretta, que atrajo la atención pública con motivo de la eficaz ayuda que ella le prestó en la campaña electoral para la gobernación del estado de Nueva York, en 1958. Margaretta, bella aristócrata de Filadelfia, de 36 años de edad, era en ese entonces esposa del Dr. James Slatter Murphy, médico neoyorkino, con quien tuvo 4 hijos. Cuando se anunció que se había divorciado, en abril de este año, las conjeturas sobre el posible matrimonio de Happy con Rockefeller empezaron a circular.

Pero no sólo se trata de dos personajes del gran mundo norteamericano, ni de la inmensa fortuna de Rockerfeller ni de las controversias morales y religiosas que ha suscitado su boda (el ministro que los casó ha sido censurado por la Iglesia Prebisteriana). Lo más candente de la discusión gira ahora en torno al hecho de que Rockefeller era considerado el político con mayores probabilidades para ser proclamado candidato del Partido Repúblicano a la presidencia de los EE UU, en las elecciones de 1964. ¿En qué medida su matrimonio afectará esas perspectivas? Algún periodista de prestigio ha escrito que los méritos de Rockefeller para ocupar la primera magistratura del país deberán juzgarse sin tomar en cuenta su vida privada.

Pero en un país donde la vida personal de los políticos es un momento integrante de su figura pública, lo probable es que Happy incline desfavorablemente la balanza en la hora decisiva. Ese es el consenso de la mayoría de los periodistas y políticos que han llenado columnas y columnas de diarios con sus opiniones y conjeturas. (Ningún divorciado ha llegado a la presidencia de los EE UU). Pero ese momento parece todavía remontísimo para los recién casados que en “el lugar más bello del mundo”, como llama Rockefeller a su finca Monte Sacro, situada 140 km al oeste de Caracas, parecen absolutamente embriagados con una felicidad por la cual, especialmente el empresario y político, no regateó en el precio.

En efecto, sea cual fuere el resultado final de esta nueva versión del clásico torneo entre el amor y la ambición política, se recordará que Rockefeller se jugó por el amor de una mujer la posición pública más importante del mundo contemporáneo y que los bellos jardines de su casa venezolana han sido testigos de esto….”.

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