Ya lo dijo Juan Guaidó. Luego de las dudas que algunos países podían esgrimir, con el informe de Michelle Bachelet sobre las violaciones a los derechos humanos en Venezuela “se ahorra media hora de explicaciones al mundo”. Las pruebas ya son más que contundentes. El régimen de Nicolás Maduro persigue, tortura y hasta asesina a sus opositores. No discrimina. Los brutales métodos que emplea son los mismos para militares sublevados, políticos opositores y civiles. Una de las voces más autorizadas para hablar sobre las torturas en el país caribeño es Tamara Suju, directora ejecutiva del observatorio de derechos humanos del Centro de Estudios para América Latina (CASLA), con sede en Praga.

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Por Lucas Goyret / Infobae


La abogada venezolana, quien también oficia como representante del gobierno interino de Guaidó en República Checa, dialogó con Infobae y aportó escalofriantes detalles de las atrocidades que sufren los presos políticos del chavismo.

Golpes, descargas eléctricas, aislamiento, colgamientos, violencia psicológica y sexual, forman parte del cóctel represivo de la dictadura en Venezuela, donde “todas las instituciones son cómplices de la tortura”. “No hay distinción en este momento en la ejecución del crimen de la tortura”, sostuvo Sujú, quien indicó que las mujeres y menores de edad sufren la misma brutalidad represiva que los hombres.

“Tenemos casos de niños de 12, 13 o 14 años torturados, jóvenes que han sido víctimas de violencia, que han sido violados en tanquetas, en cuarteles, así como militares que han sufrido violencia sexual de la misma forma”, reveló.

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Sobre el lapidario informe publicado recientemente por la alta comisionada para los derechos humanos de la ONU, Bachelet, la directora del Instituto Casla aseveró: “El régimen, o la estructura de Maduro, pensaba que podía utilizar a la alta comisionado para cubrir sus crímenes, y yo creo que esa es la importancia del informe”.

Foto: REUTERS / Ueslei Marcelino / Foto Archivo, 27/07/2017, Caracas (Venezuela).

 

-¿En el Instituto Casla tienen registro de cuántos casos de tortura hubo en lo que va de 2019 en Venezuela?

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-En 2019 llevamos 72 casos denunciados hasta el mes de mayo. Desde el mes de mayo al día de hoy tenemos haciendo cola para la denuncia aproximadamente de unos 20 casos más. En el informe que hicimos junto a la secretaría general de la OEA sobre la represión y crímenes de lesa humanidad contra el pueblo pemón en la frontera con Brasil obtuvimos el testimonio de que 36 personas han sido torturadas. Entonces estamos en la labor de la recaudación de esos testimonios, aparte de los que están haciendo cola, para ser documentados y enviados a la Corte Penal Internacional.

-¿Cuáles son los principales métodos de tortura que aplica la dictadura, y cuáles son las fuerzas de seguridad que intervienen?

-Nosotros decimos que las torturas en Venezuela son sistemáticas porque, aparte de otros patrones, todos los organismos de seguridad del Estado ejecutan las torturas. Es decir, desde la Fuerza Armada Nacional, pasando por los organismos de inteligencia Sebin y Dgcim, que es la inteligencia militar, y el Sebin la inteligencia política, además de eso le añadimos los colectivos que son los grupos subversivos armados, afectos al oficialismo; las milicias, que forman parte anexas de la Fuerza Armada Nacional; y además de eso un factor externo que son los cubanos. Por lo tanto, todos los organismos de seguridad y de inteligencia están dentro del esquema de las torturas.

Son muchos los métodos de tortura que están siendo utilizados de forma sistemática. Pero te puedo decir, por ejemplo, las torturas psicológicas que van desde las amenazas de muerte hasta las torturas blancas, que son las que no dejan huellas físicas pero que dejan muchas huellas psicológicas, como por ejemplo las incomunicaciones, todas aquellas que aplican en cuartos oscuros o en cuartos con la luz blanca prendida las 24 horas del día están en casi el 100% de los casos denunciados este año. Las torturas físicas de golpizas… cuando hablo de golpizas no te hablo de golpes cualquiera, te hablo de golpes con bates, palos, armas, con las botas, hasta reventarles las costillas, romperles la cara, fracturarles miembros inferiores y superiores. Los colgamientos han estado presentes en casi el 60% de los casos. Asfixias con bolsas plásticas hasta hacerlos desmayar con gases tóxicos dentro de las bolsas. Las torturas sexuales, o la violencia sexual aplicada en casi el 70% de los casos; violencia sexual en estos casos es intento de violación, amenaza de violación, actos lascivos, violación, y daños a órganos sexuales, en especial la violencia sexual es algo que nos llama muchísimo la atención porque es parte del sadismo con el cual la estructura represiva del régimen está torturando a estas personas. Otros métodos este año: los colgamientos en zonas externas a las cárceles, como por ejemplo en zonas boscosas, donde los están colgando por los brazos, y ahí les aplican todos métodos de torturas, incluyendo la electricidad. Otros patrones de tortura es sacar a las personas de los centros donde están detenidos y llevarlos a centros clandestinos de torturas que tienen ubicados en varias partes del país. En Caracas tenemos conocimiento de que son aproximadamente cinco o seis que tenemos identificados. Casas, apartamentos que han sido incautados, incluso a redes del narcotráfico, que se la ha quedado el régimen y está siendo utilizada para torturar a las personas. En estas casas de torturas es donde además de los funcionarios de los organismos de inteligencia tenemos a milicianos, colectivos y a cubanos torturando a las víctimas.

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Rafael Acosta Arévalo, el militar torturado y asesinado por agentes del DGCIM Foto: @TAMARA_SUJU

 

-Uno de los casos que más conmovió al mundo fue el del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo. ¿Se puede decir que el régimen recrudece la represión contra militares detenidos o no hay diferencias de cómo se manejan por ejemplo con civiles u opositores?

-Se manejan de la misma forma. No hay diferencias entre civiles y militares, así como no hay diferencias entre hombres y mujeres. Las mujeres que han sido torturadas, han sido torturadas con la misma violencia, de la misma forma que los hombres. Tenemos el caso, por ejemplo, de una mujer que ha sido colgada de los árboles, como estas personas que fueron colgadas como el caso del capitán. No hay diferencias tampoco entre edades. Nosotros tenemos casos de niños de 12, 13 o 14 años torturados, jóvenes que han sido víctimas de violencia, que han sido violados en tanquetas, en cuarteles, así como militares que han sufrido violencia sexual de la misma forma. Es decir, no hay distinción en este momento en la ejecución del crimen de la tortura en Venezuela. Por eso decimos que se ha institucionalizado porque además de eso, todas las instituciones son cómplices de la tortura en Venezuela.

-Usted mencionó anteriormente la intervención de agentes cubanos en este esquema de torturas. ¿Cuál es el rol de los militares enviados por el régimen castrista? ¿Tienen registro de cuántos son?

-El rol de las fuerzas cubanas, de la información que tenemos hasta ahora, es de la formación del aparato de inteligencia, en materia de represión sistemática, de cómo ser espías, de cómo seguir y perseguir, no solamente a quienes ellos tienen en la mira como militares o civiles, sino además a sus familias, todo su entorno familiar. Todo el mundo está siendo espiado y perseguido en Venezuela en este sentido. Además de eso tenemos, en el caso de las personas que han sido torturadas por agentes cubanos, la ejecución de la tortura y la inducción a ella a través de métodos para que nuestros funcionarios de inteligencia venezolanos aprendan otros métodos. Es decir, en el caso de la tortura está la educación, la formación, y la ejecución de agentes cubanos en ella.

-Uno de los casos que más conmovió al mundo fue el del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo. ¿Se puede decir que el régimen recrudece la represión contra militares detenidos o no hay diferencias de cómo se manejan por ejemplo con civiles u opositores?

-Se manejan de la misma forma. No hay diferencias entre civiles y militares, así como no hay diferencias entre hombres y mujeres. Las mujeres que han sido torturadas, han sido torturadas con la misma violencia, de la misma forma que los hombres. Tenemos el caso, por ejemplo, de una mujer que ha sido colgada de los árboles, como estas personas que fueron colgadas como el caso del capitán. No hay diferencias tampoco entre edades. Nosotros tenemos casos de niños de 12, 13 o 14 años torturados, jóvenes que han sido víctimas de violencia, que han sido violados en tanquetas, en cuarteles, así como militares que han sufrido violencia sexual de la misma forma. Es decir, no hay distinción en este momento en la ejecución del crimen de la tortura en Venezuela. Por eso decimos que se ha institucionalizado porque además de eso, todas las instituciones son cómplices de la tortura en Venezuela.

-Usted mencionó anteriormente la intervención de agentes cubanos en este esquema de torturas. ¿Cuál es el rol de los militares enviados por el régimen castrista? ¿Tienen registro de cuántos son?

-El rol de las fuerzas cubanas, de la información que tenemos hasta ahora, es de la formación del aparato de inteligencia, en materia de represión sistemática, de cómo ser espías, de cómo seguir y perseguir, no solamente a quienes ellos tienen en la mira como militares o civiles, sino además a sus familias, todo su entorno familiar. Todo el mundo está siendo espiado y perseguido en Venezuela en este sentido. Además de eso tenemos, en el caso de las personas que han sido torturadas por agentes cubanos, la ejecución de la tortura y la inducción a ella a través de métodos para que nuestros funcionarios de inteligencia venezolanos aprendan otros métodos. Es decir, en el caso de la tortura está la educación, la formación, y la ejecución de agentes cubanos en ella.

Cuba, el principal aliado de la dictadura de Maduro. Foto: Reuters

 

-En los últimos tiempos crecieron las denuncias de abusos y torturas en La Tumba. ¿Qué es La Tumba, y cómo funciona este centro de detención clandestino?

-Nosotros llamamos La Tumba a una cárcel que está en la plaza Venezuela, en el corazón de Caracas, cinco pisos por debajo de la tierra, en la sede del Sebin en la plaza Venezuela. Esta es una cárcel que antes era una bóveda bancaria, y que fue transformada en siete celdas con la luz blanca prendida las 24 horas del día, con el aire acondicionado funcionando las 24 horas del día, sin luz y aire natural, donde entierran a las personas porque actualmente ahí hay presos políticos. Es una cárcel donde están totalmente incomunicados, aislados del mundo, las celdas están una al lado de la otra, por lo tanto tú no tiene visibilidad sobre otras personas, sino simplemente las escuchas. Las personas que estuvieron encerradas ahí durante tanto tiempo -yo represento a dos jóvenes que estuvieron ahí- aprendieron a identificar cuándo era de día y cuándo de noche, cuando el metro dejaba de pasarles por encima de la cabeza. Ahí ellos sabían que era la una de la mañana. Estas personas fueron víctimas de torturas psicológicas. Imagínate un lugar donde estás encerrado, donde no tienes comunicación con tu familia, con tus abogados durante cierto tiempo. Ellos estuvieron ocho meses totalmente aislados del mundo, donde el aire acondicionado estaba encendido a ocho grados y la piel se les agrietaba, no hacían ejercicio. Estaban encerrado en una celda dos por dos, sin libros, sin nada que los conectara al mundo, sin nadie que les hablara, entonces el sonido era el que hacía sus compañeros de al lado. Eso es un aislamiento celular completo de una persona. Estas celdas de torturas se repiten en otras partes de Venezuela. Hoy en día tenemos, por ejemplo, celdas de torturas en el Dgcim, la División de Contrainteligencia Militar, en Caracas, donde hay casi 60 militares en estos momentos que han sido torturados durante todo este año y el año pasado. Tampoco tienen ventilación ni aire natural. Hay celdas de tortura blanca; cuando no les pegan, los dejan en estas celdas, que son cuartos pintados totalmente de negro, donde además te meten con las manos y los pies esposados y encapuchados o vendados. Por lo tanto pierdes totalmente la noción del tiempo, del día, de la hora. La comida te la tiran en el piso y tienes que comerla con la boca como si fueras un perro. Tus necesidades te las haces encima porque no hay baños, y además estás amarrado. Hay militares incluso que han desarrollado infecciones en sus genitales por pasar varios días haciéndose sus necesidades encima. Estas celdas se llaman, por ejemplo, las jaulas de los locos. El nombre se lo ponen los propios custodios. La Tumba se lo pusieron los propios custodios. Cuando llegaban los detenidos, les decían: “Llegaste a La Tumba. Aquí te enterraron”. Estas son celdas que han sido construidas para torturar a los venezolanos. Y como estas tumbas, hay varias en todo el país.

-¿Tienen precedentes de este tipo de torturas en América Latina?

-En América Latina no tengo la información de los métodos que ha habido en las antiguas dictaduras. En Argentina, Uruguay, Chile, República Dominicana, tantas dictaduras que han ocurrido… Pero sí sé que, por ejemplo, lo que son las descargas eléctricas, colgamientos, golpes, el tenerlos aislados, son métodos comunes en todas las dictaduras y las formas como han sido aplicadas. No sé si, por ejemplo, lo que te he hablado de la violencia sexual, no sólo su aplicación, sino el sadismo con el cual la aplican -parece que la disfrutaran, que fueran todos unos sádicos-, no sé si la aplicación de la tortura por ejemplo en el caso de rajarle los pies o quebrarle los tobillos o las costillas para que las personas cuando lleguen a los tribunales y se arrastren, si han sido métodos utilizados en otras dictaduras. La tortura en cualquier forma, aplicada de cualquier forma, contra una persona totalmente indefensa, porque está bajo la custodia del Estado, porque está bajo la custodia de quien lo tiene en total indefensión, es y debe ser totalmente rechazada porque es un horror, sea cual sea el método usado. Desde que te tengan arrodillado por horas frente a una pared, dándote golpes, hasta que te cuelguen en un árbol hasta casi matarte.

-Muchas de estas torturas han sido expuestas en el informe de la alta comisionada para los derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet. ¿Qué impresión le dejó el informe?

-Ese informe lo elaboró el equipo técnico de la alta comisionada de derechos humanos, en las cuales hemos trabajado durante muchos años las oenegés. Es el mismo equipo técnico que tenía el antiguo alto comisionado, que ya había sacado antes dos informes, incluso muy buenos también, que habían recopilado crímenes de lesa humanidad en el año 2018. Incluso esos dos informes, más el informe de la secretaría general de la OEA, los que son avalados por seis países, incluyendo a Argentina. Ese informe no muestra más que la realidad. Eso es lo que está sucediendo en Venezuela, en cuanto a detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas. Y además de eso, muestra la pobreza, el hambre, y la forma en cómo la población venezolana no solamente está siendo reprimida judicialmente, sino que además está siendo reprimida con lo más básico para cualquier ser humano, que son los servicios que debe prestarle un Estado a sus ciudadanos. Desde la seguridad, desde las garantías de vida, de su integridad física, el derecho a la alimentación, el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda. Todos los derechos básicos, fundamentales de cualquier ser humano en Venezuela están siendo violados hoy en día. Entonces me parece que es un informe que complementa todos los informes que ya han surgido en distintas organizaciones internacionales y regionales, y que viene en un momento en el cual el régimen, o la estructura de Maduro, pensaba que podía utilizar a la alta comisionada Michelle Bachelet para cubrir sus crímenes, y yo creo que esa es la importancia del informe. En este momento países que no reconozcan que en Venezuela suceden violaciones masivas de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad son países que son cómplices de una dictadura.

-¿Considera que puede ser un factor clave para que actúe finalmente la Corte Penal Internacional, algo que reclaman muchos países de la comunidad internacional?

-La Corte Penal lleva un proceso que es un examen preliminar. Este examen preliminar ya está abierto desde el 18 de febrero del año pasado. Es un examen donde se evalúan casos que pudieran ser considerados como crímenes de lesa humanidad, según el Estatuto de Roma, y tiene su proceso y su tiempo. El informe de la alta comisionada de derechos humanos, al igual que los informes del anterior alto comisionado son publicados en las páginas web de Naciones Unidas. Esos informes son inmediatamente bajados por la Corte Penal Internacional porque son insumos que le sirven a ellos también para evaluar el contexto histórico del país que están evaluando. Es decir, informes que en este momento se publican sobre Venezuela en cuanto a violaciones de derechos humanos ellos los tienen. Por supuesto que pienso que es importante, pero no creo que sea decisivo para seguir con los pasos que la Corte está teniendo en su examen preliminar. Lo que sí es decisivo es que los crímenes se siguen cometiendo, que son contundentes, lo que ellos están evaluando que son los asesinatos, las torturas, y las detenciones arbitrarias. Y por lo tanto, como sigue sucediendo, no ha cesado el régimen en su ejecución. Esto creo que va a ser muy importante para seguir o avanzar a la siguiente fase.

La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los DDHH, Michelle Bachelet. Foto: REUTERS / Fausto Torrealba, 21/06/2019, Caracas (Venezuela).

 

-Hay mucha expectativa y hermetismo sobre el diálogo en Barbados entre representantes de Juan Guaidó y Nicolás Maduro. ¿Teme que, de haber un acuerdo, haya impunidad para los principales responsables de las violaciones a los derechos humanos del régimen chavista?

-En lo absoluto. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben y no son amnistiables, y no se pueden indultar. Ya hay un proceso abierto en la justicia penal internacional, ya se están evaluando posibles casos que son crímenes de lesa humanidad, y el presidente Guaidó ha sido muy claro en decir que quienes han cometido crímenes de lesa humanidad no entran en ninguna amnistía. Por lo tanto, yo sí pienso que, quienes trabajamos en esto que es justamente la persecución contra los represores para que haya justicia y las víctimas tengan justicia, podemos estar en este sentido tranquilos porque además de eso vamos a seguir trabajando por encima de cualquier acuerdo político que haya en este momento. Una cosa es la política y otra la justicia. Muchas veces pueden ir paralelos y de la mano, y otras veces no van de la mano, porque el que busca la justicia busca que sea imparcial y que sea aplicada a quienes realmente tienen que estar presentes en la justicia. Yo creo que los acuerdos de Barbados, si es que los va a haber o si es que los hay, porque hasta ahora no hay ningún tipo de acuerdo que yo sepa, tienen que tomar en cuenta que no se puede tener ningún tipo de acuerdo con aquellos que tienen las manos manchadas de sangre de venezolanos. En ese sentido, quienes hemos defendido a tantas víctimas de violaciones de derechos humanos vamos a seguir trabajando para que tengan justicia.

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