Luego de la muerte de María Teresa, Simón Bolivar quedó anímicamente devastado, su matrimonio había durado apenas cortos meses, se tornó agresivo y se vio envuelto en un litigio por linderos con Antonio Nicolás Briceño, enfrentó a su tio y tutor Don Carlos Palacios por malversación de bienes y procedió a nombrar a José Manuel Jaén como administrador de sus propiedades y comenzó a planificar un viaje al Viejo Continente. Se trataba de un viaje donde mezclaría asuntos de negocios con esparcimiento y placer. En octubre de 1803 embarcó en el puerto de La Guaira con un cargamento de cacao, café y añil para un viaje que duraría dos meses hasta el puerto de Cádiz Una vez allí estuvo lo suficiente para negociar las cosechas de sus haciendas e instruir a Jaén sobre sus expectativas comerciales. En febrero de 1804 abandonó el territorio gaditano rumbo a Madrid donde visitaría a su suegro Don Bernardo del Toro para consolarle y hacer entrega de algunas pertenencias de María Teresa. Allí estaría dos meses hasta su partida hacia Francia en compañía de su amigo de infancia y de toda la vida Fernando del Toro primo hermano de la finada María Teresa. Llegarían a Paris justo antes de la coronación de Bonaparte como Emperador, fijaron su residencia en el Hotel para Extranjeros en la Rue Vivienne a pocas cuadras del Louvre. Allí encontraría otros jóvenes criollos de su misma condición como Carlos Montúfar de Quito y Vicente Rocafuerte de Guayaquil.
Paris era, siempre lo ha sido, una ciudad sibarítica, ruidosa, libertina, llena de entretenimiento del bueno y del malo como teatro, ópera, casinos, cabarets, cortesanas y cocottesactividades que se habían venido a menos durante la Revolución, pero que durante el Consulado y ahora el Imperio volvían a estar de moda y los señoritos de la Rue Vivienne pendulaban entre la ludopatía y las cortesanas de la metrópoli-
En este contexto se produce su reencuentro con Dennis de Troubiand (1795-1850) Condesa de Dervieu du Villars mejor conocida como Fanny “la prima”. El parentesco devenía por línea materna, la Condesa venia de los Aristiguieta su madre fue Doña Anna María de Massa y Leunda y Aristiguieta nacida en Pamplona a quien un Simón Bolívar muy mozo había conocido entre 1799-1800 cuando el futuro Libertador que tenía 17 años conoció a Fanny de 25, no está demás acotar que ya en esta época Fanny era Condesa Dervieu de Villars con diez años de vida conyugal con el señor Conde que era un aficionado devoto de la Botánica.
Bailando con Fanny en una de sus elegantes soirée, recordaron que compartían un ancestro común —Xerez de Aristiguieta de quien SB había heredado el mayorazgo de San Mateo—y aun cuando la conexión genealógica era remota comenzaron a llamarse primos. Este tratamiento era convenientemente útil, SB se convirtió en un asiduo visitante al que el paciente Conde aceptó calurosamente como pariente. Tiempo al tiempo, y Fanny y el primo caraqueño terminaron como amantes tras los encuentros vespertinos en la mansión de Fanny y largos paseos a caballo por la vecina campiña.
La joven condesa era endemoniadamente promiscua su coquetería era de público conocimiento con affaires a granel y con prestigiosos amantes como Eugene de Beauhernais hijo de la emperatriz Josefina y Pierre Denis de Legarde, ministro de Policía del Imperio y al final de su vida para nadie fue un secreto que tres de sus cinco embarazos no eran producto de su relación conyugal con el buen Conde. Fanny era de cabellos dorados, piel alabastrina, seductores ojos azules, voz melodiosa y una gracia felina al andar imaginen todas estas bondades reunidas en una bella mujer por demás tan inteligente como ingeniosa.
Parece ser que el punto de quiebre de la relación ocurre cuando SB se propone realizar un viaje a Italia en compañía de Fernando del Toro y Simón Rodríguez en la primavera de 1805- SB ya no se sentía a gusto en Paris, disgustado con Napoleón por su coronación, en lo personal su desenfrenada vida había consumido lo mejor de él. Había perdido una fortuna en las mesas de juego, al punto de haber tenido que prestar dinero de manos de la condesa, una humillación que no pensaba repetir. Cuando pudo pagar todas sus deudas juró abandonar el juego para siempre. Simón Rodríguez observando que su antiguo discípulo estaba al borde del colapso propuso el escape a Italia con la idea de que un cambio de clima bien pudiera ayudar al joven caraqueño
Llegaron en abril y en mayo fueron a Milán en mayo cuando Napoleón hizo Virrey de Italia a su hijastro Eugenio de Beauhernais y en las festividades coincidieron el Sr, Conde, la Condesa y SB. Años más tarde la condesa en una carta relataría acerca de un rendez vous con SB, pero sí ocurrió, si fue en solitario o no, nunca lo sabremos. En todo caso como quiera que fuese, la idea resultó una torpeza. Lo que SB había tenido con ella era pasado y nada más que eso.
Cuando SB regresó a Paris en 1806, Fanny no estaba en su casa de Paris pero estaba embarazada de su tercer hijo Eugenio nacido el 23 de abril de 1806, lo cual supone que fue concebido en julio de 1805 cuando el amante en funciones de turno EB fue hecho Virrey de Italia, un mes anterior a la fecha en que SB dejó Milán, Eugenio de Beauhernais aparece anotado en el certificado de nacimiento del niño como padrino. Cuando SB ya era el Libertador en 1826, nuestra Fanny trataría de insinuar que su tercer hijo era hijo de nuestro Simón. Pero no engañó a nadie, la verdad es que SB, en algún lugar de Italia había cambiado sus esperanzas y ambiciones y en ese contexto Fanny se convirtió en Madame Dervieu. Pero Madame era dura de pelar envió una decena de cartas suplicantes esta vez endeudada, tratando de obtener dinero de él, una pension de 4000 francos y el consulado de Gran Colombia en Paris y pretendiendo convencerlo de que comprara su casa y ofreciéndole su hijo Augusto para matrimoniarlo con alguna mujer de su familia. SB ignoró todos sus deseos hasta el final ya en el laberinto de su ocaso (agosto de 1830) cuando envió una breve instrucción a Leandro Palacios que decía –“muéstrale esta copia de mi parecer a Madame Dervieu”— Cementerio y velorio
Fuente
Bolivar American Liberator de Marie Arana. Simon & Shuster Paperbacks New York 2014 pags 50-55
Memorias del General O’Leary Ministerio de la Defensa 1981 Tomo IX pags 496-7
Ibid. Tomo XII pags 294-300
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