Para 1862 la situación de Venezuela es tan grave, que Antonio Leocadio Guzmán viviendo en Bogotá inicia una campaña desde el periódico El Colombiano para negociar la reinstauración de la Gran Colombia, generando con esto dolores de cabeza en Caracas, sobre todo a su hijo Antonio Guzmán Blanco importante ministro, que envía una carta a su padre al conocer un artículo de dicho periódico que comenzaba diciendo: “suena la hora de la re-instalación de la gran República”.

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Antonio Leocadio estaba en una activa campaña para que Quito, Bogotá y Caracas volvieran a los antiguos dominios de la República que dominó Bolívar más de 30 años antes, y que él conoció personalmente por haber sido diplomático del Libertador en Perú.


Guzmán Blanco escribe a su padre: “Todos resisten la anexión tajantemente (…) La materia es, por otra parte, muy delicada para atrevernos a influir sobre la opinión por medios muy sensibles. Trátase nada menos que de borrar del mapa, la Patria en que hemos nacido y por la que hemos hecho y estamos haciendo sacrificios que la historia contemplará con profundo respeto. Tú, que te formaste en Colombia, que la viste viviente, que oíste a Bolívar, tú tienes un mundo delante, que la generación a que yo pertenezco no conoció, de aquí que a ti te parezca tan natural, lo que a mi me causa disgusto. Tú que has estado 30 años esperando volver a Colombia como la verdadera Patria única. Tú encuentras hoy a tu Patria, porque la Patria, como la madre, no es más que una; pero por lo mismo, yo me figuro que me quitan la mía para imponerme otra, que no la siento del mismo modo en el corazón. De aquí que todos hayamos repugnado la anexión. A ese precio, preferimos triunfar solos.”

Guzmán Blanco a Antonio Leocadio Guzmán, Churuguara, 1 de abril de 1862. Fundación Boulton, Colección Palacios Herrera.

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