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Cuál es el origen real de los velorios



Velar proviene del latín «vigilare» y cuenta entre sus múltiples significados con el de «pasar la noche al cuidado de un difunto» (DRAE. Diccionario de la Real Academia Española; 2001). La palabra vigilia es usada para referirse a ceremonias donde se espera despierto durante la noche en vísperas de un acontecimiento alumbrados de una vela. De ahí la palabra velar, teniendo a esta palabra como base y añadiendo el sufijo «-orio», obtenemos la palabra «velorio». «-Orio» significa «acción» y es un sufijo nominalizador; es decir, sirve para formar sustantivos; de modo que «velorio» hace referencia al «acto de velar a un difunto». Por su parte, «-torio» (variante del sufijo «-orio») indica «lugar que sirve para»; entonces «velatorio» será el «lugar donde se vela un difunto».
El origen de esta costumbre viene de los continuos envenenamientos que ocurrían durante la Edad Media.

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Una de las causas que lo provocaban era el uso de platos y vasos de estaño. Ciertos alimentos, como el tomate, o bebidas, como el whisky o la cerveza, al contacto con el estaño provocaban a las personas un estado de catalepsia que simulaba la muerte.

Como precaución y ante el riesgo de que no estuviera muerto, se colocaba el cuerpo sobre una mesa durante varios días. La familia hacía su vida normal esperando por el «difunto» volvía en sí. Este es el origen de los velatorios actuales.

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